Mendozza

El desafío de Mendozza y su Obra ante la mecánica cuántica

Por Jaime López Isaza

Miembro de la Asociación Española y Madrileña de Críticos de Arte

(AECA, AMCA)

La teoría cuántica explica el comportamiento de la materia y de la energía. Es una potente y única herramienta para comprender el mundo de lo muy pequeño, el mundo de lo atómico, de su existencia y los misterios de su estructura: su núcleo y las partículas elementales.

Cuando hay transiciones de estados de energía, en los átomos se emiten fotones y la energía que pierde el átomo, en ese paso de un estado mayor a uno menor, se convierte en luz.

El rasgo característico de la Cuántica es que esas partículas convertidas en luz permanecen entrelazadas entre sí por el vínculo que se prolonga en el tiempo y, aun cuando algunas de ellas de encuentren en distintas posiciones en el espacio, lo que ocurra en una, influirá deforma instantánea en la otra. Dicho de otra forma, un mismo fenómeno puede ser percibido de dos modos distintos. Por otra parte y, bajo ciertas condiciones experimentales, los objetos microscópicos como los átomos o los electrones- exhiben un comportamiento ondulatorio.

Este enunciado de sustento en que existen dos teorías de la luz: una ondulatoria y otra corpuscular. Esta dualidad onda-partícula de la luz fue a lo que Bohr llamó «principio de complementariedad». Y se basa en que lo corpuscular y lo ondulatorio de la luz no se excluyen sino que se complementan. La luz es, pues, onda y partículas y los conceptos que conocemos de «realidad» e incluso del «color», como nos explica el Dr. Rodríguez y Masegosa, Director del Departamento de Física del TEC de monterrey, no son únicos, dependen de muchos factores y no existen como algo absoluto. Si iluminamos, por ejemplo, un caballo blanco con luz amarilla, la realidad será ver un caballo amarillo.

Mendozza consigue interpretar la «realidad oculta» y los efectos físicos de la súper fluidez que es ese estado donde la materia fluye sin fricción, y se produce ese vacío que escapa a nuestra vista. El pintor entrelaza sus líneas y crea el vínculo misterioso y armónico que se prolonga entre la energía y el tiempo, entre lo corpuscular y lo ondulatorio que ocurre en la Mecánica Cuántica para describir la «otra realidad» del jinete y el caballo que observamos en este cuadro.

De ahí el dinamismo del movimiento salta a la vista. Gracias al dominio técnico del dibujo, Mendozza plasma situaciones, emociones y vivencias, prácticamente surrealistas y consigue que el resultado de su obra se aprecie de dos modos distintos: El realismo necesita de la luz y la sombra para crear volúmenes o de otra manera la imagen se vería plana, pero Mendozza, sustentando en la Teoría Cuántica, insisto, al descomponer con su pincel al jinete y su caballo en elementos ondulatorios, plasma magistral mente los misterios de los átomos, sus estructuras y sus comportamientos y consigue el efecto de esas dos realidad distintas, que son las que el espectador percibe en sus lienzos sin la menor dificultad.

Mendozza despierta la conciencia del observador en sus pinturas porque lo lleva al encuentro del significado real de la evolución de la vida con el objeto de que se maraville de la magnitud del Universo a través del portal de la Cuántica; dicho de otra forma: solo deshilachando los vestidos, descubrimos la destreza de aquél que hizo las costuras. Por eso estar frente a un cuadro de Mendozza es como asistir a una obra de teatro y, sin perder de vista la actuación cada uno de los actores, poder mirar, al mismo tiempo, lo que está ocurriendo detrás del escenario.

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